The Baptist Catechism was first published in 1693 by Benjamin Keach and other Particular Baptists in England. It closely follows the Westminster Shorter Catechism but reflects Baptist distinctives, particularly on baptism and church government. It was adopted by the Philadelphia Baptist Association in 1742 and has been widely used in Reformed Baptist churches.
Estudie esto con GraceHavenP. ¿Quién es el ser primero y supremo?
R. Dios es el ser primero y supremo (Is. 44:6; 48:12; Sal. 97:9).
P. 1. ¿Debe toda persona creer que hay un Dios?
R. Toda persona debe creer que hay un Dios (Heb. 11:6); y es gran pecado y necedad de quienes no lo hacen (Sal. 14:1).
P. 2. ¿Cómo podemos saber que hay un Dios?
R. La luz de la naturaleza en el hombre y las obras de Dios declaran claramente que hay un Dios (Rom. 1:19, 20; Sal. 19:1, 2, 3; Hch. 17:24); pero solo su palabra y su Espíritu lo hacen plena y eficazmente para la salvación de los pecadores (1 Co. 2:10; 2 Ti. 3:15, 16).
P. 3. ¿Qué es la palabra de Dios?
R. Las santas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la Palabra de Dios, y la única regla cierta de fe y obediencia (2 Ti. 3:16; Ef. 2:20).
P. 4. ¿Pueden todos los hombres hacer uso de las santas Escrituras?
R. A todos los hombres no solo se les permite, sino que se les manda y exhorta a leer, oír y entender las santas Escrituras (Jn. 5:38; Jn. 17:17, 18; Ap. 1:3; Hch. 8:30).
P. 5. ¿Qué cosas se contienen principalmente en las santas Escrituras?
R. Las santas Escrituras contienen principalmente lo que el hombre debe creer acerca de Dios, y el deber que Dios requiere del hombre (2 Ti. 1:13; 3:15, 16).
P. 6. ¿Qué es Dios?
R. Dios es un Espíritu (Jn. 4:24), infinito (Job 11:7, 8, 9), eterno (Sal. 90:2) e inmutable (Stg. 1:17) en su ser (Ex. 3:14), sabiduría (Sal. 147:5), poder (Ap. 4:8), santidad (Ap. 15:4), justicia, bondad y verdad (Ex. 34:6).
P. 7. ¿Hay más dioses que uno?
R. No hay más que uno solo, el Dios vivo y verdadero (Dt. 6:4; Jer. 10:10).
P. 8. ¿Cuántas personas hay en la Deidad?
R. Hay tres personas en la Deidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y estos tres son un solo Dios, el mismo en esencia, iguales en poder y gloria (1 Jn. 5:7; Mt. 28:19).
P. 9. ¿Cuáles son los decretos de Dios?
R. Los decretos de Dios son su propósito eterno según el consejo de su voluntad, por el cual, para su propia gloria, ha preordenado todo cuanto sucede (Ef. 1:4, 11; Rom. 9:22-23; Is. 46:10; Lm. 3:37).
P. 10. ¿Cómo ejecuta Dios sus decretos?
R. Dios ejecuta sus decretos en las obras de creación y providencia.
P. 11. ¿Qué es la obra de creación?
R. La obra de creación es el hacer Dios todas las cosas de la nada, por la palabra de su poder, en el espacio de seis días, y todas muy buenas (Gn. 1 en su totalidad; Heb. 11:3).
P. 12. ¿Cómo creó Dios al hombre?
R. Dios creó al hombre, varón y hembra, a su propia imagen, en conocimiento, justicia y santidad, con dominio sobre las criaturas (Gn. 1:26, 27, 28; Col. 3:10; Ef. 4:24).
P. 13. ¿Cuáles son las obras de providencia de Dios?
R. Las obras de providencia de Dios son su preservación y gobierno santísimos (Sal. 145:17), sabios (Is. 28:29; Sal. 104:24) y poderosos (Heb. 1:3) de todas sus criaturas y de todas sus acciones (Sal. 103:19; Mt. 10:29, 30, 31).
P. 14. ¿Qué acto especial de providencia ejerció Dios hacia el hombre en el estado en que fue creado?
R. Cuando Dios hubo creado al hombre, entró con él en un pacto de vida bajo condición de perfecta obediencia, prohibiéndole comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, bajo pena de muerte (Gá. 3:12; Gn. 2:17).
P. 15. ¿Permanecieron nuestros primeros padres en el estado en que fueron creados?
R. Nuestros primeros padres, dejados a la libertad de su propia voluntad, cayeron del estado en que fueron creados, pecando contra Dios (Gn. 3:6, 7, 8, 13; Ec. 7:29).
P. 16. ¿Qué es el pecado?
R. El pecado es cualquier falta de conformidad con la ley de Dios, o transgresión de ella (1 Jn. 3:4).
P. 17. ¿Cuál fue el pecado por el cual nuestros primeros padres cayeron del estado en que fueron creados?
R. El pecado por el cual nuestros primeros padres cayeron del estado en que fueron creados fue el comer del fruto prohibido (Gn. 3:6, 12, 16, 17).
P. 18. ¿Cayó toda la humanidad en la primera transgresión de Adán?
R. Toda la humanidad que desciende de Adán por generación ordinaria hereda su pecado, y nace pecadora, muerta en sus delitos (Gn. 2:16, 17; Rom. 5:12; 1 Co. 15:21-22; Ef. 2:1-5).
P. 19. ¿A qué estado trajo la caída a la humanidad?
R. La caída trajo a la humanidad a un estado de pecado y miseria (Rom. 5:12).
P. 20. ¿En qué consiste la pecaminosidad de aquel estado al cual cayó el hombre?
R. La pecaminosidad de aquel estado al cual cayó el hombre consiste en la culpa del primer pecado de Adán, la falta de justicia original y la corrupción de toda su naturaleza, lo cual comúnmente se llama pecado original; junto con todas las transgresiones actuales que proceden de él (Rom. 5:12 y ss.; Ef. 2:1-3; Stg. 1:14-15; Mt. 15:19).
P. 21. ¿Cuál es la miseria de aquel estado al cual cayó el hombre?
R. Toda la humanidad, por su caída, perdió la comunión con Dios (Gn. 3:8, 10, 24), está bajo su ira y maldición (Ef. 2:2-3; Gá. 3:10), y así queda expuesta a todas las miserias de esta vida, a la muerte misma y a las penas del infierno para siempre (Lm. 3:39; Rom. 6:23; Mt. 25:41, 46).
P. 22. ¿Dejó Dios que toda la humanidad pereciera en el estado de pecado y miseria?
R. Dios, habiendo de su mero beneplácito, desde toda la eternidad, elegido a algunos para vida eterna (Ef. 1:4-5), entró en un pacto de gracia para librarlos del estado de pecado y miseria, y traerlos a un estado de salvación por un Redentor (Rom. 3:20-22; Gá. 3:21-22).
P. 23. ¿Quién es el Redentor de los elegidos de Dios?
R. El único Redentor de los elegidos de Dios es el Señor Jesucristo (1 Ti. 2:5-6); quien, siendo el Hijo eterno de Dios, se hizo hombre (Jn. 1:14; Gá. 4:4), y así fue y continúa siendo Dios y hombre en dos naturalezas distintas, y una sola persona para siempre (Rom. 9:5; Lc. 1:35; Col. 2:9; Heb. 7:24-25).
P. 24. ¿Cómo se hizo hombre Cristo, siendo el Hijo de Dios?
R. Cristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre tomando para sí un verdadero cuerpo (Heb. 2:14, 17; 10:5) y un alma racional (Mt. 26:38); siendo concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, y nacido de ella (Lc. 1:27, 31, 34, 35, 42; Gá. 4:4), pero sin pecado (Heb. 4:15; 7:26).
P. 25. ¿Qué oficios ejecuta Cristo como nuestro Redentor?
R. Cristo, como nuestro Redentor, ejecuta los oficios de profeta, de sacerdote y de rey, tanto en su estado de humillación como en el de exaltación (Hch. 3:22; Heb. 12:25; 2 Co. 13:3; Heb. 5:5-7; 7:25; Sal. 2:6; Is. 9:6-7; Mt. 21:5; Sal. 2:8-11).
P. 26. ¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de profeta?
R. Cristo ejecuta el oficio de profeta revelándonos, por su palabra y Espíritu, la voluntad de Dios para nuestra salvación (Jn. 1:18; 1 P. 1:10-12; Jn. 15:15; 20:31).
P. 27. ¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de sacerdote?
R. Cristo ejecuta el oficio de sacerdote ofreciéndose a sí mismo una sola vez en sacrificio para satisfacer la justicia divina (Heb. 9:14, 28) y reconciliarnos con Dios (Heb. 2:17), y haciendo continua intercesión por nosotros (Heb. 7:24-25).
P. 28. ¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de rey?
R. Cristo ejecuta el oficio de rey sometiéndonos a sí mismo (Hch. 15:14-16), gobernándonos (Is. 33:22) y defendiéndonos (Is. 32:1-2), y refrenando y venciendo a todos sus enemigos y los nuestros (1 Co. 15:25; Sal. 110 en su totalidad).
P. 29. ¿En qué consistió la humillación de Cristo?
R. La humillación de Cristo consistió en haber nacido, y eso en una condición humilde (Lc. 2:7), hecho bajo la ley (Gá. 4:4), soportando las miserias de esta vida (Heb. 12:2-3; Is. 53:2-3), la ira de Dios (Lc. 22:44; Mt. 27:46) y la maldita muerte de la cruz (Fil. 2:8); en ser sepultado (1 Co. 15:3-4), y en permanecer bajo el poder de la muerte por un tiempo (Hch. 2:24-27, 31; Mt. 12:40).
P. 30. ¿En qué consiste la exaltación de Cristo?
R. La exaltación de Cristo consiste en su resurrección de entre los muertos al tercer día (1 Co. 15:4), en su ascensión al cielo (Mr. 16:19), en estar sentado a la diestra de Dios el Padre (Ef. 1:20) y en venir a juzgar al mundo en el día postrero (Hch. 1:11; 17:31).
P. 31. ¿Cómo somos hechos partícipes de la redención comprada por Cristo?
R. Somos hechos partícipes de la redención comprada por Cristo mediante la aplicación eficaz de ella a nosotros (Jn. 1:11-12) por su Espíritu Santo (Tit. 3:5-6).
P. 32. ¿Cómo aplica el Espíritu a nosotros la redención comprada por Cristo?
R. El Espíritu nos aplica la redención comprada por Cristo obrando fe en nosotros (Ef. 1:13-14; Jn. 6:37, 39; Ef. 2:8), y uniéndonos así a Cristo, en nuestro llamamiento eficaz (Ef. 3:17; 1 Co. 1:9).
P. 33. ¿Qué es el llamamiento eficaz?
R. El llamamiento eficaz es la obra del Espíritu de Dios (2 Ti. 1:9; 2 Ts. 2:13-14), por la cual, convenciéndonos de nuestro pecado y miseria (Hch. 2:37), iluminando nuestro entendimiento en el conocimiento de Cristo (Hch. 26:18) y renovando nuestra voluntad (Ez. 36:26-27), nos persuade y capacita para abrazar a Jesucristo, ofrecido gratuitamente a nosotros en el evangelio (Jn. 6:44-45; Fil. 2:13).
P. 34. ¿De qué beneficios participan en esta vida los que son eficazmente llamados?
R. Los que son eficazmente llamados participan en esta vida de la justificación (Rom. 8:30), la adopción (Ef. 1:5), la santificación y los diversos beneficios que en esta vida las acompañan o de ellas fluyen (1 Co. 1:30).
P. 35. ¿Qué es la justificación?
R. La justificación es un acto de la libre gracia de Dios, por el cual perdona todos nuestros pecados (Rom. 3:24-25; 4:6-8), y nos acepta como justos ante sus ojos (2 Co. 5:19, 21), solo por la justicia de Cristo imputada a nosotros (Rom. 5:17-19), y recibida por la fe sola (Gá. 2:16; Fil. 3:9).
P. 36. ¿Qué es la adopción?
R. La adopción es un acto de la libre gracia de Dios (1 Jn. 3:1), por el cual somos recibidos en el número, y tenemos derecho a todos los privilegios, de los hijos de Dios (Jn. 1:12; Rom. 8:14-17).
P. 37. ¿Qué es la santificación?
R. La santificación es la obra de la libre gracia de Dios (2 Ts. 2:13), por la cual somos renovados en todo el hombre según la imagen de Dios (Ef. 4:23-24), y somos capacitados para morir cada vez más al pecado y vivir para la justicia (Rom. 6:4, 6; 8:1).
P. 38. ¿Cuáles son los beneficios que en esta vida acompañan a la justificación, la adopción y la santificación, o fluyen de ellas?
R. Los beneficios que en esta vida acompañan a la justificación, la adopción y la santificación, o fluyen de ellas, son la seguridad del amor de Dios, la paz de conciencia (Rom. 5:1-2, 5), el gozo en el Espíritu Santo (Rom. 5:5, 17), el aumento de la gracia (Pr. 4:18) y la perseverancia en ella hasta el fin (1 Jn. 5:13; 1 P. 1:5).
P. 39. ¿Qué beneficios reciben los creyentes de Cristo en su muerte?
R. Las almas de los creyentes, en su muerte, son hechas perfectas en santidad (Heb. 12:23), y pasan inmediatamente a la gloria (2 Co. 5:1, 6, 8; Fil. 1:23; Lc. 23:43); y sus cuerpos, estando aún unidos a Cristo (1 Ts. 4:14), reposan en sus sepulcros (Is. 57:2) hasta la resurrección (Job 19:26-27).
P. 40. ¿Qué beneficios reciben los creyentes de Cristo en la resurrección?
R. En la resurrección, los creyentes, siendo resucitados en gloria (1 Co. 15:43), serán abiertamente reconocidos y absueltos en el día del juicio (Mt. 25:23; Mt. 10:32), y hechos perfectamente bienaventurados, tanto en alma como en cuerpo, en el pleno goce de Dios (1 Jn. 3:2; 1 Co. 13:12) por toda la eternidad (1 Ts. 4:17-18).
P. 41. Pero ¿qué se hará con los impíos en su muerte?
R. Las almas de los impíos, en su muerte, serán arrojadas a los tormentos del infierno, y sus cuerpos yacerán en sus sepulcros, hasta la resurrección y el juicio del gran día (Lc. 16:23-24; Hch. 2:24; Jud. 5, 7; 1 P. 3:19; Sal. 49:14).
P. 42. ¿Qué se hará con los impíos en el día del juicio?
R. En el día del juicio, los cuerpos de los impíos, siendo resucitados de sus sepulcros, serán sentenciados, junto con sus almas, a tormentos indecibles con el diablo y sus ángeles para siempre (Jn. 5:28-29; Mt. 25:41, 46; 2 Ts. 1:8-9).
P. 43. ¿Cuál es el deber que Dios requiere del hombre?
R. El deber que Dios requiere del hombre es la obediencia a su voluntad revelada (Miq. 6:8; 1 S. 15:22).
P. 44. ¿Qué reveló Dios al hombre al principio como regla de su obediencia?
R. La regla que Dios reveló al principio al hombre para su obediencia fue la ley moral (Rom. 2:14-15; 10:5).
P. 45. ¿Dónde se comprende sumariamente la ley moral?
R. La ley moral se comprende sumariamente en los Diez Mandamientos (Dt. 10:4; Mt. 19:17).
P. 46. ¿Cuál es la suma de los Diez Mandamientos?
R. La suma de los Diez Mandamientos es: amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra mente; y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mt. 22:37-40).
P. 47. ¿Cuál es el prefacio de los Diez Mandamientos?
R. El prefacio de los Diez Mandamientos está en estas palabras: Yo soy JEHOVÁ tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. (Ex. 20:2).
P. 48. ¿Qué nos enseña el prefacio de los Diez Mandamientos?
R. El prefacio de los Diez Mandamientos nos enseña que, por cuanto Dios es el Señor, y nuestro Dios y Redentor, por tanto estamos obligados a guardar todos sus mandamientos (Lc. 1:74-75; 1 P. 1:15-19).
P. 49. ¿Cuál es el primer mandamiento?
R. El primer mandamiento es: No tendrás dioses ajenos delante de mí. (Ex. 20:3).
P. 50. ¿Qué se requiere en el primer mandamiento?
R. El primer mandamiento nos requiere conocer y reconocer a Dios como el único Dios verdadero, y nuestro Dios, y adorarlo y glorificarlo conforme a ello (Jos. 24:15; 1 Cr. 28:9; Dt. 26:17; Sal. 29:2; Mt. 4:10).
P. 51. ¿Qué se prohíbe en el primer mandamiento?
R. El primer mandamiento prohíbe negar al Dios verdadero, o no adorarlo ni glorificarlo como Dios y nuestro Dios; y dar esa adoración y gloria a cualquier otro que solo a él le corresponde (Jos. 24:27; Rom. 1:20, 21; Sal. 14:1; Rom. 1:25).
P. 52. ¿Qué se nos enseña especialmente por estas palabras, "delante de mí", en el primer mandamiento?
R. Estas palabras, "delante de mí", en el primer mandamiento, nos enseñan que Dios, que ve todas las cosas, toma nota y se disgusta mucho con el pecado de tener cualquier otro dios (Dt. 30:17, 18; Sal. 44:20, 21; Sal. 90:8).
P. 53. ¿Cuál es el segundo mandamiento?
R. El segundo mandamiento es: 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: 5 No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, 6 Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos. (Ex. 20:4-6).
P. 54. ¿Qué se requiere en el segundo mandamiento?
R. El segundo mandamiento requiere recibir, observar y guardar puros y enteros todo el culto religioso y todas las ordenanzas que Dios ha establecido en su Palabra (Dt. 32:46; Mt. 28:20; Dt. 12:32).
P. 55. ¿Qué se prohíbe en el segundo mandamiento?
R. El segundo mandamiento prohíbe adorar a Dios por medio de imágenes, o de cualquier otra manera no establecida en su Palabra (Rom. 1:22, 23; Dt. 4:15, 16; Mt. 15:9; Col. 2:18).
P. 56. ¿Cuáles son las razones anexas al segundo mandamiento?
R. Las razones anexas al segundo mandamiento son la soberanía de Dios sobre nosotros, su propiedad sobre nosotros y el celo que tiene por su propio culto (Sal. 45:11; Ex. 34:14; 1 Co. 10:22).
P. 57. ¿Cuál es el tercer mandamiento?
R. El tercer mandamiento es: No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. (Ex. 20:7).
P. 58. ¿Qué se requiere en el tercer mandamiento?
R. El tercer mandamiento requiere el uso santo y reverente de los nombres, títulos, atributos, ordenanzas, palabras y obras de Dios (Sal. 29:2; Dt. 32:1-4; Dt. 28:58, 59; Sal. 111:9; Mt. 6:9; Ec. 5:1; Sal. 138:2; Job 36:24; Ap. 15:3, 4; Ap. 4:8).
P. 59. ¿Qué se prohíbe en el tercer mandamiento?
R. El tercer mandamiento prohíbe toda profanación y abuso de cualquier cosa por la cual Dios se da a conocer (Mal. 1:6, 7; Lv. 20:3; 19:12; Mt. 5:34-37; Is. 52:5).
P. 60. ¿Cuál es la razón anexa al tercer mandamiento?
R. La razón anexa al tercer mandamiento es que, por más que los quebrantadores de este mandamiento escapen del castigo de los hombres, sin embargo el Señor nuestro Dios no permitirá que escapen de su justo juicio (Dt. 28:58, 59; Mal. 2:2).
P. 61. ¿Cuál es el cuarto mandamiento?
R. El cuarto mandamiento es: 8 Acordarte has del día del reposo, para santificarlo: 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas: 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó. (Ex. 20:8-11).
P. 62. ¿Qué se requiere en el cuarto mandamiento?
R. El cuarto mandamiento requiere guardar santos para Dios los tiempos señalados que él ha establecido en su Palabra, expresamente un día entero de cada siete para que sea un santo día de reposo para él (Lv. 19:30; Dt. 5:12).
P. 63. ¿Cuál de los siete días ha señalado Dios para ser el día de reposo semanal?
R. Desde la creación del mundo hasta la resurrección de Cristo, Dios señaló el séptimo día de la semana para ser el día de reposo semanal; y el primer día de la semana desde entonces, para continuar hasta el fin del mundo, el cual es el día de reposo cristiano (Gn. 2:3; Jn. 20:19; Hch. 20:7; 1 Co. 16:1, 2; Ap. 1:10).
P. 64. ¿Cómo ha de santificarse el día de reposo?
R. El día de reposo ha de santificarse con un santo reposo durante todo ese día, incluso de aquellos empleos y recreaciones mundanos que son lícitos en otros días, y ocupando el tiempo en los ejercicios públicos y privados del culto a Dios, salvo lo que haya de emplearse en las obras de necesidad y misericordia (Lv. 23:3; Is. 58:13, 14; Is. 66:23; Mt. 12:11, 12).
P. 65. ¿Qué se prohíbe en el cuarto mandamiento?
R. El cuarto mandamiento prohíbe la omisión o el cumplimiento descuidado de los deberes requeridos, y el profanar el día con la ociosidad, o haciendo lo que en sí mismo es pecaminoso, o con pensamientos, palabras u obras innecesarios acerca de los empleos o recreaciones mundanos (Ez. 22:26; 23:38; Jer. 17:21; Neh. 13:15, 17; Hch. 20:7).
P. 66. ¿Cuáles son las razones anexas al cuarto mandamiento?
R. Las razones anexas al cuarto mandamiento son que Dios nos concede seis días de la semana para nuestros propios empleos, que reclama una propiedad especial sobre el séptimo, su propio ejemplo y su bendición del día de reposo (Ex. 34:21; 31:16, 17; Gn. 2:2, 3).
P. 67. ¿Cuál es el quinto mandamiento?
R. El quinto mandamiento es: Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. (Ex. 20:12).
P. 68. ¿Qué se requiere en el quinto mandamiento?
R. El quinto mandamiento requiere preservar la honra y cumplir los deberes que pertenecen a cada uno en sus diversos puestos y relaciones, como superiores, inferiores o iguales (Lv. 19:32; 1 P. 2:17; Rom. 13:1; Ef. 5:21, 22; Ef. 6:1, 5, 9; Col. 3:19-22; Rom. 12:10).
P. 69. ¿Qué se prohíbe en el quinto mandamiento?
R. El quinto mandamiento prohíbe descuidar o hacer cualquier cosa contra la honra y el deber que pertenecen a cada uno en sus diversos puestos y relaciones (Pr. 30:17; Rom. 13:7, 8).
P. 70. ¿Cuál es la razón anexa al quinto mandamiento?
R. La razón anexa al quinto mandamiento es una promesa de larga vida y prosperidad (en cuanto sirva para la gloria de Dios y el propio bien de ellos), a todos los que guarden este mandamiento (Ef. 6:2, 3; Pr. 4:3-6; 6:20-22).
P. 71. ¿Cuál es el sexto mandamiento?
R. El sexto mandamiento es: No matarás. (Ex. 20:13).
P. 72. ¿Qué se requiere en el sexto mandamiento?
R. El sexto mandamiento requiere todos los esfuerzos lícitos para preservar nuestra propia vida y la vida de los demás (Ef. 5:29, 30; Sal. 82:3, 4; Pr. 24:11, 12; Hch. 16:28).
P. 73. ¿Qué se prohíbe en el sexto mandamiento?
R. El sexto mandamiento prohíbe quitar nuestra propia vida, o la vida de nuestro prójimo injustamente, o cualquier cosa que a ello tienda (Gn. 4:10, 11; 9:6; Mt. 5:21-26).
P. 74. ¿Cuál es el séptimo mandamiento?
R. El séptimo mandamiento es: No cometerás adulterio. (Ex. 20:14).
P. 75. ¿Qué se requiere en el séptimo mandamiento?
R. El séptimo mandamiento requiere la preservación de nuestra propia castidad y la de nuestro prójimo, en corazón, palabra y conducta (1 Co. 6:18; 7:2; 2 Ti. 2:22; Mt. 5:28; 1 P. 3:2).
P. 76. ¿Qué se prohíbe en el séptimo mandamiento?
R. El séptimo mandamiento prohíbe todos los pensamientos, palabras y acciones impuros (Mt. 5:28-32; Job 31:1; Ef. 5:3, 4; Rom. 13:13; Col. 4:6).
P. 77. ¿Cuál es el octavo mandamiento?
R. El octavo mandamiento es: No hurtarás. (Ex. 20:15).
P. 78. ¿Qué se requiere en el octavo mandamiento?
R. El octavo mandamiento requiere procurar y promover lícitamente la riqueza y el estado exterior de nosotros mismos y de los demás (Pr. 27:23; Lv. 25:35; Dt. 15:10; 22:1-4).
P. 79. ¿Qué se prohíbe en el octavo mandamiento?
R. El octavo mandamiento prohíbe todo lo que injustamente impide o pueda impedir nuestra propia riqueza o estado exterior, o los de nuestro prójimo (1 Ti. 5:8; Pr. 28:19; 23:20, 21; Ef. 4:28).
P. 80. ¿Cuál es el noveno mandamiento?
R. El noveno mandamiento es: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. (Ex. 20:16).
P. 81. ¿Qué se requiere en el noveno mandamiento?
R. El noveno mandamiento requiere mantener y promover la verdad entre los hombres, y nuestro buen nombre y el de nuestro prójimo, especialmente al dar testimonio (Zac. 8:16; Hch. 25:10; Ec. 7:1; 3 Jn. 12; Pr. 14:5, 25).
P. 82. ¿Qué se prohíbe en el noveno mandamiento?
R. El noveno mandamiento prohíbe todo lo que es perjudicial a la verdad, o dañino a nuestro buen nombre o al de nuestro prójimo (Ef. 4:25; Sal. 15:3; 2 Co. 8:20, 21).
P. 83. ¿Cuál es el décimo mandamiento?
R. El décimo mandamiento es: No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. (Ex. 20:17).
P. 84. ¿Qué se requiere en el décimo mandamiento?
R. El décimo mandamiento requiere plena contentura con nuestra propia condición, con una disposición de espíritu recta y caritativa hacia nuestro prójimo y todo lo que es suyo (Heb. 13:5; 1 Ti. 6:6; Rom. 12:15; 1 Co. 13:4-7; Lv. 19:18).
P. 85. ¿Qué se prohíbe en el décimo mandamiento?
R. El décimo mandamiento prohíbe todo descontento con nuestro propio estado, envidiar o dolerse del bien de nuestro prójimo, y todos los movimientos y afectos desordenados hacia cualquier cosa que sea suya (1 Co. 10:10; Stg. 5:9; Gá. 5:26; Col. 3:5).
P. 86. ¿Es algún hombre capaz de guardar perfectamente los mandamientos de Dios?
R. Ningún mero hombre, desde la caída, es capaz en esta vida de guardar perfectamente los mandamientos de Dios, sino que diariamente los quebranta en pensamiento, palabra y obra (Ec. 7:20; Gn. 6:5; 8:21; 1 Jn. 1:8; Stg. 3:8; 3:2; Rom. 3:23).
P. 87. ¿Cuál es, entonces, el propósito de la ley desde la caída?
R. El propósito de la ley, desde la caída, es revelar la justicia perfecta de Dios, para que su pueblo pueda conocer su voluntad para sus vidas, y los impíos, siendo convencidos de su pecado, puedan ser refrenados en él y traídos a Cristo para salvación (Sal. 19:7-11; Rom. 3:20, 31; 7:7; 12:2; Tit. 2:12-14; Gá. 3:22, 24; 1 Ti. 1:8).
P. 88. ¿Son todas las transgresiones de la ley igualmente atroces?
R. Algunos pecados, en sí mismos y por razón de varias agravantes, son más atroces a los ojos de Dios que otros (Ez. 8:13; Jn. 19:11; 1 Jn. 5:16).
P. 89. ¿Qué merece todo pecado?
R. Todo pecado merece la ira y la maldición de Dios, tanto en esta vida como en la venidera (Ef. 5:6; Gá. 3:10; Pr. 3:33; Sal. 11:6; Ap. 21:8).
P. 90. ¿Qué requiere Dios de nosotros para que escapemos de su ira y maldición, que merecemos por el pecado?
R. Para escapar de la ira y la maldición de Dios que merecemos por el pecado, Dios requiere de nosotros fe en Jesucristo, arrepentimiento para vida y el uso diligente de todos los medios exteriores y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención (Hch. 20:21; 16:30, 31; 17:30).
P. 91. ¿Qué es la fe en Jesucristo?
R. La fe en Jesucristo es una gracia salvadora, por la cual recibimos y descansamos solo en él para la salvación, tal como se nos ofrece en el evangelio (Heb. 10:39; Jn. 1:12; Fil. 3:9; Gá. 2:15, 16).
P. 92. ¿Qué es el arrepentimiento para vida?
R. El arrepentimiento para vida es una gracia salvadora, por la cual un pecador, a partir de un verdadero sentido de su pecado y de la percepción de la misericordia de Dios en Cristo, con dolor y odio de su pecado, se aparta de él y se vuelve a Dios, con pleno propósito de una nueva obediencia y esfuerzo por ella (Hch. 2:37; Jl. 2:13; Jer. 31:18, 19; 2 Co. 7:10, 11; Rom. 6:18).
P. 93. ¿Cuáles son los medios exteriores y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención?
R. Los medios exteriores y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención son sus ordenanzas, especialmente la Palabra, el Bautismo, la Cena del Señor y la oración; todos los cuales son hechos eficaces para la salvación de los elegidos (Rom. 10:17; Stg. 1:18; 1 Co. 3:5; Hch. 14:1; 2:41, 42).
P. 94. ¿Cómo es hecha eficaz la Palabra para la salvación?
R. El Espíritu de Dios hace de la lectura, pero especialmente de la predicación de la Palabra, un medio eficaz para convencer y convertir a los pecadores, y para edificarlos en santidad y consuelo, mediante la fe, para salvación (Sal. 119:11, 18; 1 Ts. 1:6; 1 P. 2:1, 2; Rom. 1:16; Sal. 19:7).
P. 95. ¿Cómo ha de leerse y oírse la Palabra para que llegue a ser eficaz para la salvación?
R. Para que la Palabra llegue a ser eficaz para la salvación, debemos atender a ella con diligencia, preparación y oración, recibirla con fe y amor, guardarla en nuestros corazones y practicarla en nuestras vidas (Pr. 8:34; 1 P. 2:1, 2; 1 Ti. 4:13; Heb. 2:1, 3; 4:2; 2 Ts. 2:10; Sal. 119:11; Stg. 1:21, 25).
P. 96. ¿Cómo llegan a ser el Bautismo y la Cena del Señor medios eficaces de salvación?
R. El Bautismo y la Cena del Señor llegan a ser medios eficaces de salvación, no por virtud alguna en ellos ni en quien los administra, sino solo por la bendición de Cristo y la obra de su Espíritu en aquellos que por la fe los reciben (1 P. 3:21; 1 Co. 3:6, 7; 12:13).
P. 97. ¿En qué se diferencian el Bautismo y la Cena del Señor de las demás ordenanzas de Dios?
R. El Bautismo y la Cena del Señor se diferencian de las demás ordenanzas de Dios en que fueron especialmente instituidos por Cristo para representar y aplicar a los creyentes los beneficios del nuevo pacto mediante signos visibles y exteriores (Mt. 28:19; Hch. 22:16; Mt. 26:26-28; Rom. 6:4).
P. 98. ¿Qué es el Bautismo?
R. El Bautismo es una santa ordenanza en la cual el lavamiento con agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo significa nuestro injerto en Cristo, y nuestra participación en los beneficios del pacto de gracia, y nuestro compromiso de ser del Señor (Mt. 28:19; Rom. 6:3-5; Col. 2:12; Gá. 3:27).
P. 99. ¿A quiénes ha de administrarse el Bautismo?
R. El Bautismo ha de administrarse a todos aquellos que realmente profesan arrepentimiento para con Dios, fe en nuestro Señor Jesucristo y obediencia a él; y a ningún otro (Hch. 2:38; Mt. 3:6; Mr. 16:16; Hch. 8:12, 36; 10:47, 48).
P. 100. ¿Han de ser bautizados los niños de aquellos que son creyentes profesantes?
R. Los niños de aquellos que son creyentes profesantes no han de ser bautizados; porque no hay ni mandato ni ejemplo en las santas Escrituras, ni consecuencia cierta de ellas, para bautizar a tales.
P. 101. ¿Cómo se administra correctamente el Bautismo?
R. El Bautismo se administra correctamente por inmersión, o sumergiendo todo el cuerpo de la persona en agua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mt. 3:16; Jn. 3:23; Hch. 8:38, 39).
P. 102. ¿Cuál es el deber de aquellos que son correctamente bautizados?
R. Es el deber de aquellos que son correctamente bautizados entregarse a alguna iglesia visible y ordenada de Jesucristo, para que puedan andar en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor de manera irreprensible (Hch. 2:46, 47; 9:26; 1 P. 2:5; Heb. 10:25; Rom. 16:5).
P. 103. ¿Qué es la iglesia visible?
R. La iglesia visible es la sociedad organizada de creyentes profesantes, en todas las edades y lugares, donde el evangelio es verdaderamente predicado y las ordenanzas del Bautismo y de la Cena del Señor son correctamente administradas (Hch. 2:42; 20:7; 7:38; Ef. 4:11, 12).
P. 104. ¿Qué es la iglesia invisible?
R. La iglesia invisible es el número total de los elegidos que han sido, son, o serán reunidos en uno bajo Cristo, la cabeza (Ef. 1:10; 1:22, 23; Jn. 10:16; 11:52).
P. 105. ¿Qué es la Cena del Señor?
R. La Cena del Señor es una santa ordenanza en la cual, dando y recibiendo pan y vino, conforme a la institución de Cristo, se anuncia su muerte, y los que dignamente la reciben son hechos partícipes, no de manera corporal y carnal, sino por la fe, de su cuerpo y sangre, con todos sus beneficios, para su alimento espiritual y su crecimiento en gracia (1 Co. 11:23-26; 10:16).
P. 106. ¿Qué se requiere para recibir dignamente la Cena del Señor?
R. Se requiere de aquellos que quieran participar dignamente (es decir, de manera apropiada) de la Cena del Señor, que se examinen a sí mismos, en cuanto a su conocimiento para discernir el cuerpo del Señor; en cuanto a su fe para alimentarse de él; en cuanto a su arrepentimiento, amor y nueva obediencia; para que, viniendo indignamente, no coman y beban juicio para sí mismos (1 Co. 11:27-31; 5:8; 2 Co. 13:5).
P. 107. ¿Qué es la oración?
R. La oración es un ofrecimiento de nuestros deseos a Dios, por cosas conformes a su voluntad, en el nombre de Cristo, con confesión de nuestros pecados y agradecido reconocimiento de sus misericordias (1 Jn. 5:14; 1:9; Fil. 4:6; Sal. 10:17; 145:19; Jn. 14:13, 14).
P. 108. ¿Qué regla ha dado Dios para nuestra dirección en la oración?
R. Toda la Palabra de Dios es útil para dirigirnos en la oración, pero la regla especial de dirección es aquella oración que Cristo enseñó a sus discípulos, comúnmente llamada el Padrenuestro (Mt. 6:9-13; 2 Ti. 3:16, 17).
P. 109. ¿Qué nos enseña el prefacio del Padrenuestro?
R. El prefacio del Padrenuestro, que es "Padre nuestro que estás en los cielos", nos enseña a acercarnos a Dios con toda santa reverencia y confianza, como hijos a un padre capaz y dispuesto a ayudarnos, y que debemos orar con otros y por otros (Mt. 6:9; Lc. 11:13; Rom. 8:15; Hch. 12:5; 1 Ti. 2:1-3).
P. 110. ¿Qué pedimos en la primera petición?
R. En la primera petición, que es "Santificado sea tu nombre", pedimos que Dios nos capacite a nosotros y a otros para glorificarlo en todo aquello por lo cual se da a conocer, y que disponga todas las cosas para su propia gloria (Mt. 6:9; Sal. 67:1-3; Rom. 11:36; Ap. 4:11).
P. 111. ¿Qué pedimos en la segunda petición?
R. En la segunda petición, que es "Venga tu reino", pedimos que el reino de Satanás sea destruido, y que el reino de gracia sea extendido; que nosotros y otros seamos traídos a él y guardados en él, y que el reino de gloria sea apresurado (Mt. 6:10; Sal. 68:1-18; Rom. 10:1; 2 Ts. 3:1; Mt. 9:37, 38; Ap. 22:20).
P. 112. ¿Qué pedimos en la tercera petición?
R. En la tercera petición, que es "Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra", pedimos que Dios, por su gracia, nos haga capaces y dispuestos a conocer, obedecer y someternos a su voluntad en todas las cosas, como lo hacen los ángeles en el cielo (Mt. 6:10; Sal. 103:20, 21; 25:4, 5; 119:26).
P. 113. ¿Qué pedimos en la cuarta petición?
R. En la cuarta petición, que es "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy", pedimos que del libre don de Dios recibamos una porción suficiente de las cosas buenas de esta vida y disfrutemos de su bendición con ellas (Mt. 6:11; Pr. 30:8, 9; 1 Ti. 6:6-8; 4:4, 5).
P. 114. ¿Qué pedimos en la quinta petición?
R. En la quinta petición, que es "Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores", pedimos que Dios, por amor de Cristo, perdone gratuitamente todos nuestros pecados; lo cual somos tanto más animados a pedir, porque por su gracia somos capacitados para perdonar a otros de corazón (Mt. 6:12; Sal. 51:1, 3, 7; Mr. 11:25; Mt. 18:35).
P. 115. ¿Qué pedimos en la sexta petición?
R. En la sexta petición, que es "Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal", pedimos que Dios, o bien nos guarde de ser tentados a pecar, o bien nos sostenga y libre cuando somos tentados (Mt. 6:13; 26:41; Sal. 19:13; 1 Co. 10:13; Jn. 17:15).
P. 116. ¿Qué nos enseña la conclusión del Padrenuestro?
R. La conclusión del Padrenuestro, que es "Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén", nos enseña a tomar nuestro aliento en la oración solo de Dios, y en nuestras oraciones a alabarlo, atribuyéndole reino, poder y gloria; y en testimonio de nuestro deseo y seguridad de ser oídos, decimos: Amén (Mt. 6:13; Dn. 9:18, 19; 1 Cr. 29:11-13; 1 Co. 14:16; Fil. 4:6; Ap. 22:20).